CAMBIO DE ESTACIÓN: MÁS VALE PREVENIR…

Explicado llanamente podemos decir que el sistema inmunitario es la defensa del cuerpo contra los ataques del exterior, sobre todo contra las infecciones bacterianas, víricas y fúngicas. Cuando su funcionamiento es deficiente, puede aparecer desde el típico resfriado propio de los cambios de estación hasta el SIDA, pasando por el cáncer, la esclerosis múltiple, el síndrome de fatiga crónica, candidiasis, furúnculos, gripe, endurecimiento de arterias, alergias, asma, artritis reumatoide, etc.

El sistema inmunitario empieza a deteriorarse a los 45 años de edad.

Etiología o causas:

  • Dieta con deficiencia de nutrientes.
  • Intolerancias alimentarias.
  • Infecciones intestinales crónicas.
  • Consumo excesivo de café, tabaco, alcohol y/o azúcar.
  • Contaminación de metales tóxicos y contaminación atmosférica.
  • Radicales libres producidos por el propio metabolismo, debido a cualquier tipo de tóxico, contaminación, estrés, enfermedad, etc.
  • Por el envejecimiento.
  • Por estrés crónico, depresión, ansiedad generalizada.
  • Por genética.

Consejos dietéticos para prevenir:

  • Consumir alimentos naturales y poco procesados como frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales, judías, legumbres, algas, quinoa, trigo sarraceno, semillas y frutos secos. Evitar al máximo toda la alimentación industrial (todo lo envasado, enlatado…).
  • Disminuir el consumo de grasas saturadas y azúcares refinados. Evitar edulcorantes artificiales (sacarina, aspartamo…) así como todas las bebidas azucaradas tipo colas.
  • Evitar alimentos tostados o ahumados.
  • Disminuir el consumo de lácteos y derivados (si se consumen decantarse por los de origen ecológico).
  • Aumentar el consumo de pescado de calidad, sobre todo de pescado azul por su contenido en ácidos grasos Omega 3, mejor marinado o al vapor , nunca frito o asado a altas temperaturas.
  • Dieta con una cantidad adecuada, pero no excesiva, de proteínas.
  • Para aliñar: aceite de oliva de primera presión en frío, jugo de limón o vinagre de manzana.
  • Realizar algún día de depuración quincenal a base de zumos de verduras crudas (zanahorias, apio, etc.)
  • Beber 5-2 L de agua mineral al día

Nutrientes esenciales para la prevención:

  • El mineral zinc es esencial para nutrir el timo (glándula endocrina) que participa en la función inmunitaria produciendo linfocitos T (leucocitos).
  • El cobre como oligoelemento actúa como antivirus, antiinflamatorio y tiene sinergia (actúa mejor) con la vitamina C.
  • El magnesio es muy importante en la respuesta inmunitaria humoral (inmunoglobulinas) y tímica (relativo a la glándula timo).
  • El selenio es necesario para eliminar infecciones crónicas, en el cáncer y en cualquier enfermedad degenerativa.
  • El déficit de vitamina B6 (piridoxina) produce una disminución de los linfocitos T y B y de los anticuerpos.
  • El déficit de vitamina B5 (ácido pantoténico) causa inhibición de los anticuerpos y de la síntesis (producción) de inmunoglobulinas.
  • El déficit de folatos (ácido fólico o vitamina B9) afecta también a la producción de leucocitos y linfocitos.
  • La vitamina B2 (riboflavina) y la vitamina B12 (cobalamina) son necesarias por su efecto inmunorregulador.
  • La vitamina C, en dosis óptimas según la enfermedad, influye en la producción de Ig M (inmunoglobulinas), anticuerpo de primera línea frente a las bacterias. Aumenta la producción de neutrófilos, favoreciendo la quimiotaxis (reacción de algunas células ante la concentración de determinados agentes químicos en el medio ambiente) y la fagocitosis (proceso por el cual ciertas células y organismos unicelulares capturan y digieren partículas nocivas o alimento). Incrementa la producción de interferón (son unas proteínas producidas naturalmente por el sistema inmunitario de la mayoría de los animales como respuesta a agentes patógenos, tales como virus y células cancerígenas). Así pues a más vitamina C más interferón.
  • La vitamina A evita el efecto inmunosupresor de los corticoides y del estrés quirúrgico.
  • Los alkilgliceroles (aceite hígado de pescado) han demostrado tener un papel funamental en la respuesta de los linfocitos T y macrófagos.
  • La taurina incrementa la actividad de los fagocitos.
  • Las bifidobacterias presentes por ejemplo en el Kéfir ecológico también refuerzan el sistema inmunitario.
  • Algunos fitonutrientes también poseen propiedades muy beneficiosas frente a infecciones: equinácea, lapachol, uña de gato, áloe vera, cúrcuma, extracto de semilla de pomelo, hongos reishi, shitake y maitake, etc.

Si necesitas recurrir a estas recomendaciones de nutrientes esenciales no dudes en que, como profesional cualificado,  te las supervise y en ningún caso deben tomarse como autoprescripción.

¡ Feliz otoño a todos/as !

 

 

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